6.2. Comparación del escenario L+B con el escenario de riesgo y con la situación actual


A partir del gráfico anteriormente mostrado “El Sistema Insular: los claroscuros de la situación actual”, se ofrecen en las páginas siguientes dos imágenes del mismo tipo, que reflejan cómo evolucionarían las áreas y campos de referencia del sistema insular con relación al Escenario de Riesgo y al Escenario L+B. El tono de sombreado muestra si la variable empeorará, no sufre cambios, o mejoraría en el escenario correspondiente, con relación a la situación actual.
La comparación que ofrece la doble página ilustra bien las múltiples caras que adoptaría el deterioro o mejora del sistema insular y de la calidad de vida en cada caso. Pero enseña, sobre todo, que la intervención resulta necesaria y claramente beneficiosa, y que la oportunidad existe hoy, cuando el sistema insular aún resulta mejorable y no ha agotado sus recursos.

El Sistema Insular de Lanzarote: EL ESCENARIO DE RIESGO
Evaluación de tendencias en relación con la situación actual (1997/2017)

No intervenir degradaría el conjunto del sistema insular sin ganancias apreciables en ninguna faceta. Un sombrío panorama que conllevaría pérdidas irremediables (identidad, biodiversidad, paisaje), enquistaría conflictos (vertebración social, Arrecife) y daría paso a un sistema insular aún más vulnerable que el actual.

El Sistema Insular de Lanzarote: EL ESCENARIO E.L+B.
Evaluación de tendencias en relación con la situación actual (1997/2007)

Tras diez años de intervención decidida, y en la medida en que se desarrollaran todos los programas propuestos, el panorama ofrecería un cambio de rumbo. Por un lado los pétalos claros señalan mejorías manifiestas que, sin suponer necesariamente la superación definitiva de las diferentes problemáticas, logran invertir la tendencia de riesgo de todas ellas. Mientras que los intermedios muestran el mantenimiento de situaciones que no requerían intervención.

Sin embargo, las emisiones de CO2, la energía, el agua y la marginación solo logran estabilizar sus trayectorias. Se revelan así como los flancos más problemáticos de la sostenibilidad insular, los que más necesitan, por tanto, contemplarse con una intervención sostenida a fondo y a largo plazo.