Preservar el patrimonio natural: los ecosistemas, la biodiversidad y el paisaje

 

El patrimonio natural, terrestre y marino de Lanzarote constituye, junto al capital humano, el mejor activo de la Isla hacia el futuro. La E.L+B. apuesta por la preservación de ese espléndido patrimonio, planteando como cuestión fundamental la adaptación de la evolución poblacional y su presión sobre el medio a la capacidad de asimilación del ecosistema insular.

Además de insistir en la imprescindible sensibilización de una sociedad insular, expansiva en su demografía y en sus patrones de consumo, la E.L+B. plantea una serie de medidas relacionadas con la escala, tipo y ritmo de la evolución turística en Lanzarote, para mejorar su compatibilidad con relación a la ecología de la Isla.

En cuanto a la escala del turismo en Lanzarote, es claro que habrá que revisar su capacidad global con relación al sistema insular; sobre el tipo de turismo resulta clara la necesidad de reorientar el modelo vigente, moderando y gestionando mejor sus elevadísimos índices de movilidad (con una media de 49 km/día y visitante); y sobre el ritmo de crecimiento, la Moratoria propuesta a diez años, reduce en un 70% el crecimiento de los turistas alojados diariamente en la Isla registrado en el último decenio.

Pero además de desarrollar toda una serie de medidas preventivas, Lanzarote tiene que invertir en medio natural, en calidad ambiental y en paisaje, de la misma forma que otras sociedades invierten en sistemas industriales, logísticos…; lo contrario sería un despropósito.

Y esta inversión afortunadamente no tiene unos costes prohibitivos, pero sí exige voluntad política y una acción ejemplar y constante a lo largo del tiempo, centrada en cuatro cuestiones clave: la investigación ecológica del medio insular, muy retrasada en la actualidad; las labores preventivas y de sensibilización social; las acciones de restauración de los principales impactos ambientales de la isla; y la gestión sostenible de la presión humana sobre los diversos ecosistemas de la Isla, muy especialmente el caso de los más frágiles.

La E.L+B. y el sustrato físico: la atmósfera, los recursos hídricos y el suelo

En el escenario dibujado por la E.L+B. las emisiones atmosféricas, y muy especialmente el CO2 y otros gases nocivos producidos por el consumo energético y el transporte en la Isla, pueden estabilizarse e incluso reducirse (unas 560.000 Ton/año equivalentes a 3,8 Ton/res+tur anuales), manteniendo la excelente calidad del aire de Lanzarote. Sin embargo no sucede lo mismo con las emisiones generadas durante los viajes de acceso y salida de la Isla, en los que se esperan incrementos de CO2 entre un 11% y un 30%, que si bien no afectan directamente a la calidad atmosférica insular, sí lo hacen a escala global, alimentando el efecto invernadero del planeta. En todo caso, el resultado de la suma de ahorros e incrementos se acercaría a la estabilización de la situación actual (véase Documento 7 de la E.L+B.).

Con relación al sistema hídrico natural, la E.L+B. plantea toda una serie de medidas de restablecimiento de técnicas funcionales de captación de aguas de escorrentía que permitirían aumentar la reserva estratégica a 30 días, sin necesidad de forzar las captaciones subterráneas y a un coste muy inferior a los de la desalación.

Respecto al suelo insular, las actuaciones prioritarias se centran en el desarrollo de programas efectivos contra la erosión, mediante acciones de recubrimiento vegetal en las zonas de laderas afectadas por los procesos erosivos. En cuanto a la acciones extractivas, la situación insular se ve favorecida por la importancia de las reservas disponibles en la Isla; la ralentización del crecimiento turístico; y la disponibilidad de tiempo para racionalizar los procesos y desarrollar medidas correctoras sobre las zonas más deterioradas.

Preservar la biodiversidad terrestre y marina

Tres cuestiones son fundamentales en las propuestas de la E.L+B. en este tema: las tendentes a contener el crecimiento de la presión humana; las derivadas de un mejor comportamiento ambiental de la población residente y de los turistas; y las relacionadas con el incremento de la prevención y eficiencia en la gestión medioambiental de la Isla y su litoral.

Si se dan estas tres condiciones, es posible configurar un escenario en el que la biodiversidad de Lanzarote podría garantizar la supervivencia de todas sus actuales especies animales y vegetales y de su entorno marítimo; e incluso alcanzar un status de mayor estabilidad para las situaciones más comprometidas.

Para ello la Estrategia se orientan en tres direcciones complementarias:

• El establecimiento de medidas de contención y de sistemas de gestión eficiente sobre los flujos y la movilidad de la población, haciéndolos compatibles con la preservación de los elementos biológicos más vulnerables de la Isla.

• El desarrollo de programas integrados de sensibilización dirigidos a la población residente, así como a los turistas.

• El impulso de planes y estudios que aporten criterios operativos para la gestión de los recursos naturales, resolviendo las carencia actuales de conocimiento que están dificultando gravemente las acciones de conservación. Es decir, no sólo hay que elaborar de una vez por todas el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales y los Planes Rectores de Uso y Gestión de los Espacios Naturales Protegidos, sino que también hay que instrumentar los recursos necesarios para el estudio y aplicación de medidas realmente eficaces para su preservación y las de sus correspondientes especies animales y vegetales.

La preservación y restauración del paisaje

La E.L+B. contempla la necesidad de establecer un programa de actuación que contemple un conjunto de medidas tendentes a la preservación, restauración, integración, limpieza y señalización del medio terrestre y marino de Lanzarote.

En los paisajes naturales, la Estrategia insiste en la necesidad de programar la restauración de conos y espacios afectados por actividades extractivas y en el desarrollo de labores de reforestación de laderas y otros espacios significativos. En los paisajes agrarios la principal acción propuesta consiste en tratar de devolver un sentido económico a la agricultura de Lanzarote, en la línea expuesta en el Apartado d, y en evitar a toda costa la proliferación de edificaciones fuera de los núcleos de población. Con relación a los paisajes periurbanos del interior y del litoral, se propone su tratamiento mediante labores de repoblación, creación de parques y zonas de ordenación, que eviten la expansión del deterioro urbano y creen espacios de acogida alternativos a otros más vulnerables.