7. Un pacto insular para orientar la evolución de Lanzarote hacia bases más sostenibles

 

Difícilmente se podrá reorientar la evolución de Lanzarote hacia bases más sostenibles, si tal objetivo no está respaldado por un amplio Pacto Insular sobre la E.L+B. sustentado por las instituciones, las fuerzas políticas y los agentes del mundo económico y social, representados en el Consejo de la Reserva de Biosfera.

Y ello por una razón elemental; porque la reorientación que la Isla necesita no se consigue por procedimientos administrativos, por muy necesarios que éstos sean, sino profundizando en una visión integrada y de futuro de Lanzarote, a la que sólo se accede desde un amplio debate sobre sus problemas de fondo y desde el difícil ejercicio de llegar a acuerdos y trabajar coordinadamente en un proyecto común.

No sólo la aplicación de la Moratoria requiere ese respaldo; ese sería el primer paso para garantizar un escenario viable a diez años en el que habría que llevar a cabo toda una serie de actuaciones posibles, que se están desarrollando en otras partes del mundo, pero que, justo es reconocer, resultan muy ambiciosas con relación a la situación actual de la Isla.

La imprescindible colaboración institucional con los agentes privados y sociales de la Isla

El liderazgo institucional, muy especialmente el del Cabildo insular, es imprescindible, pero a la vez insuficiente, para impulsar el conjunto de actuaciones que una apuesta seria por la sostenibilidad de la Isla requiere. Y es insuficiente tanto en el terreno político como en el económico, siendo fundamental ensayar nuevas formas de colaboración para avanzar más rápido y más eficazmente hacia los objetivos de mejorar las bases de sostenibilidad del sistema insular.

El Cabildo como máxima institución de Lanzarote, y el Consejo de la Reserva de Biosfera como organismo representativo a escala insular, constituyen las piedras angulares de esa colaboración para garantizar que se trabaja con objetivos comunes y desde una visión integrada de la Isla. Y desde esa doble cobertura, puede ser muy interesante propiciar Mesas de Trabajo y Coordinación en torno a algunas líneas de acción o programas clave. En este sentido, podría pensarse en cinco posibles campos de trabajo y reflexión común: el ámbito sociocultural, el económico, el de Arrecife, el ecológico, y el de los sectores ambientales clave.

El reto de una gestión institucional eficiente capaz de liderar las transformaciones en la Isla

Una vez debatida y aprobada la E.L+B., surgirá el formidable reto de cómo llevar a la práctica el conjunto de programas y actuaciones finalmente elegidos. Y ello plantea una doble consideración: hacer una buena selección de acciones, combinando criterios de necesidad-viabilidad; y a la vez ser capaces de acometer las transformaciones necesarias para multiplicar la capacidad de intervención institucional.

El problema es ciertamente importante porque las propuestas de la E.L+B. no se limitan sólo a la contención del crecimiento, sino que también apuestan por la positiva transformación de toda una serie de factores clave del sistema insular.

Las ocho líneas de acción y los 28 programas propuestos en torno a la cultura, la vertebración social y la calidad de vida, el turismo y las actividades económicas, la rehabilitación de Arrecife, el ecosistema insular, o los sectores ambientales clave, significan un reto histórico para cualquier sociedad y mucho más para la lanzaroteña, más acostumbrada a una gestión institucional de corte administrativo, poco dinámica, poco moderna y escasamente eficiente.

Las instancias políticas tienen que asumir su propio reto y revolucionar su capacidad de actuación y de concertación con otros agentes; sólo así será posible plasmar las nuevas políticas, haciendo realidad el dicho popular “Lanzarote siempre supo salir adelante”.