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César
Manrique diseñó el Mirador del Río en 1973 con la colaboración de Jesús Soto y del
arquitecto Eduardo Cáceres, siendo considerado en la época como una de las creaciones
arquitectónicas de mayor valor e interés. La
empresa no fue sencilla. Aunque aparentemente el edificio está excavado en la roca, lo
cierto es que está cubierto por ella, en una maniobra de ocultamiento e integración con
el medio, de magníficos resultados, en la línea de la filosofía manriqueña. En el
norte de la isla, a 600 metros de altura frente al risco de Famara, se extiende la
inmensidad del Océano Atlántico, pespunteado por la isla de La Graciosa y los islotes
del archipiélago Chinijo: Alegranza, Montaña Clara, Roques del Este y el Oeste,
declarados Reserva Marina. Un punto privilegiado para admirar este increíble espectáculo
de la naturaleza es el Mirador del Río, un pequeño edificio de cristal y roca
perfectamente integrado en la falda de un volcán. Frente al mirador, las vistas del brazo
de mar que separan Lanzarote y la octava isla, el Río, son inmejorables, como las de las
escarpadas cumbres de Famara o Las Salinas, hoy abandonadas. Cuenta
la historia que fue en este espacio donde se ubicaron algunas baterías durante la Guerra
de Cuba, a finales del siglo pasado. El
mirador ofrece variados puntos para la observación del paisaje, el ventanal circular del
interior del inmueble, situado frente al mar; desde el pasillo exterior que rodea la
edificación y desde la terraza superior que lo corona, a la que se accede desde una
escalera de caracol, de mampostería con peldaños de madera. El
interior es otro de los grandes atractivos de este centro turístico. El acceso es uno de
esos laberintos a los que César Manrique era tan aficionado, para sorprender al visitante
con el espectáculo del mar abierto y deslumbrante. Del techo cuelgan dos esculturas en
forma de bulbo invertido, compuestas de varillas de hierro retorcidas en espiral y
curvadas, que acaban en finas láminas del mismo metal. La belleza del Mirador radica en
su aparente sencillez, en la utilización del círculo y de las formas curvas o
elípticas, que ocultan una gran complejidad técnica. César Manrique construyó otros
dos miradores, en La Gomera y El Hierro, y los tres son considerados obras
arquitectónicas perfectas.
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LANZAROTE ES RESERVA
DE LA BIOSFERA
Centros Turísticos del Cabildo de Lanzarote. MIRADOR DEL RÍO
Fotos por cortesía de Editorial Yaiza S.L.