Existen dos aplicaciones generales de utilizar la energía eléctrica generada a partir de los aerogeneradores de baja potencia: instalaciones aisladas e instalaciones conectadas a la red eléctrica.
A) Instalaciones aisladas de la red eléctrica
Las pequeñas turbinas eólicas pueden ser fuente económica de electricidad para sitios aislados. La aplicación más común de sistemas aislados es la electrificación de viviendas rurales.
Las instalaciones cuentan generalmente con un pequeño aerogenerador, una o más baterías para almacenar la energía generada y un regulador que controla la carga y descarga de las baterías.
Dependiendo de la aplicación, pueden incluir un inversor para transformar la electricidad de corriente continua en alterna.
En general la fluctuación del viento hace que no se pueda obtener una producción de electricidad de manera constante. Por esta razón, en muchas ocasiones se usa una turbina eólica en combinación con otra fuente de generación, como paneles fotovoltaicos o un generador diesel.

B) Instalaciones conectadas a la red eléctrica
Su objeto es la venta a la compañía eléctrica del 100% de la energía producida. Este sistema es el actualmente vigente. La prima que se cobra es la misma que corresponde a la gran eólica. En un futuro, se prevee que las instalaciones de miniaerogeneradores dispongan de una legislación propia, facilitando las barreras administrativas vigentes y asignando una tarifa específica

